ÁMATE, COCINA CON AMOR
Escritos que llegan a mi mente y me dan ganas de compartir, un poco de mi inspiración y grandes pasiones
miércoles, 29 de abril de 2026
Cuando el marketing también abraza… alimentarnos no es solo lo que comemos, sino también los mensajes que dejamos entrar.
Cuando el marketing también abraza… pero no debe confundir
Confieso que la nueva campaña de Grupo Nutresa, #ElSaborDeCreer, me conmovió.
Ver frases de esperanza en los empaques, mensajes que hablan de creer, de festejar, de seguir adelante… en medio de tantos días pesados, noticias difíciles, miedo político, inseguridad y una rutina que muchas veces nos desconecta de lo esencial, se siente bonito.
Y sí, quiero seguir siendo un poco inocente y pensar que esa campaña nació desde un propósito genuino: aportar un poco de amor, de calma y de humanidad en un mundo que muchas veces parece ir demasiado rápido y demasiado frío.
Me gusta pensar que todas las industrias, incluso las de alimentos, pueden aportar a que vivamos con más emoción, más profundidad y más esperanza.
Porque comunicar también es una forma de cuidar.
Pero ahí aparece mi dualidad.
Porque justo esa misma campaña que me emociona, también me hace cuestionar.
Muchos de los productos que llevan estos mensajes son procesados y ultraprocesados, alimentos que idealmente deberían consumirse con menor frecuencia. Entonces aparece una mezcla poderosa: un mensaje emocionalmente positivo unido a un producto que activa placer inmediato.
Y ahí el cerebro hace conexiones silenciosas.
“Chocolisto siempre listos para creer.”
“Festejar nos ilusiona.”
“Compartir sabe mejor.”
Y no, no se trata de satanizar los productos.
Esa nunca ha sido mi forma de ver la vida.
Creo profundamente en el balance, no en la prohibición.
Creo que cada pieza puede aportar, y si aporta mensajes positivos, bienvenidos sean en un mundo con tanta necesidad de emotividad positiva.
Pero también me preocupa.
Me preocupa que los más pequeños, los adolescentes y hasta nosotros mismos empecemos a relacionar esos mensajes con esos productos, y sin darnos cuenta terminemos llenando vacíos emocionales con comida.
Que pensemos que estamos consumiendo esperanza, cuando en realidad estamos consumiendo una asociación emocional cuidadosamente diseñada.
Y ahí está la verdadera conversación.
No en prohibir.
No en juzgar.
No en sentir culpa.
Sino en recordar que como adultos y consumidores seguimos teniendo una responsabilidad: mirar más allá del empaque bonito.
Leer ingredientes.
Entender frecuencias.
Elegir con consciencia.
Disfrutar sin remordimiento, pero también sin ingenuidad.
Balancear.
Priorizar comida real.
La que produce la tierra.
La que no necesita publicidad porque no hay una gran industria intentando venderla.
Sigo soñando con el día en que en un paradero de bus haya una gran campaña publicitaria de un banano que diga:
“La firmeza y la dulzura sí pueden convivir.”
O un tomate con un mensaje como:
“Más vale un metido a tiempo.”
O una naranja diciendo:
“A veces, lo mejor de la vida también viene en gajos.”
O una zanahoria:
“Crecer hacia adentro también da frutos.”
O una papa:
“Lo simple también sostiene.”
O un aguacate:
“Lo bueno necesita su tiempo.”
Porque quizás ahí estaría el verdadero equilibrio.
No en pelear contra la industria.
Sino en aprender a mirar con más consciencia.
Y en recordar que alimentarnos no es solo lo que comemos, sino también los mensajes que dejamos entrar.
miércoles, 24 de abril de 2024
Rutina de amor
Mi día termina con una conversación con mi hijo de 3 años. Yo en medio de un poco de caos, donde mi hija de 3 meses llora incontroladamente y mi hijo mayor me hace reclamos de atención que no puedo cubrir, por ser limitada, solo tener dos manos,con mucha hambre y sueño, me pongo a llorar y le digo: hijo estoy muy cansada, me siento aburrida y él con una tristeza profunda en su rostro me pregunta ¿Conmigo mamá?
Solo le puedo dar un abrazo y decirle que él es mi energía, que es la rutina lo que cansa, es la situación no Él. Su beso en mi mejilla y su abrazo duro duro me hacen levantarme del piso y seguir con la rutina de amor para irnos acostar, mañana volverá a salir el sol.
Atte una mamá imperfecta tratando de aprender a ser mamá
martes, 12 de marzo de 2024
Huele a felicidad
Ayer,11 de marzo estuve de aniversario de matrimonio, el número 7, wow que lindo lo que hemos construido, pensar en eso me puso muy romántica y reflexiva. Recordé esa paz que tuve al entrar al altar, tener la certeza que ese era el camino, sin saber exactamente el plan, solo confianza en Dios y vivir el día a día.
Hice un recuento de todas las celebraciones de aniversario, los primeros años fueron viajes en lugares maravillosos, encontré miles de fotos memorables y los últimos 3 años no aparecía nada, no tenía ni el mínimo recuerdo de que habíamos hecho ese día, busqué en mi carrete de fotos y me di cuenta que habíamos estado en el mayor desafío de la vida, siempre coincidió con la entrada al hospital con Mateo,nuestro amor y nuestra fuerza estaban en sacar adelante a nuestro chiqui y lo superamos de la mano de Dios.
Este año lo celebramos los cuatro, con mucha salud. Fue un momento tan familiar, tan cotidiano y a la vez tan especial que lleno de tanta paz y alegría, que no se me quita la sonrisa de mi rostro, hoy me levanté feliz de tener el hogar que hemos construido y con ganas de seguir amándonos eternamente.
Hoy nuestro hogar huele a flores, huele a felicidad. Aniversario feliz
lunes, 16 de enero de 2023
Pasos de elefante
Inspiración, musa, esa necesidad de tener una chispa interna que te motive a cumplir objetivos.
Siempre escuché "uno por los hijos hace lo que sea", pero hoy prefiero decir que los hijos por salvarlo a uno hacen
Todo por inspirarte cada día.
El primer paso de un hijo siempre se celebra, pero normalmente se da tan natural que no alcanzamos apreciar la cantidad de movimientos que se debe coordinar para hacerlo.
Nosotros hemos tenido la fortuna de vivir el paso a paso a un ritmo que es el que tiene que ser, el que Mateo eligió vivir.
No saben lo q se siente,cuando logra cualquier avance y el mismo se aplaude, él sabe que es su logro y que está acompañado de mucha barra. Que nunca nos importó los no que pronunciaran, porque por encima de Dios no hay nadie.
Vivir el presente y agradecer cada paso, por pequeño que parezca es lo que me has enseñado, no importa que piensen6los demás, solo estamos seguros que algún día lo lograrás y ese triunfo solo fue tuyo, que es tu historia y te sentirás orgulloso de ella por siempre.
domingo, 6 de noviembre de 2022
Historia con puntos suspensivos
Veía de espalda a una mujer joven de máximo 30 años, con una trenza gruesa y muy bien hecha, de contextura mediana, que gritaba al tiempo que movía sus piernas y llamaba desperadadamente por el celular, yo estaba entrando al Hospital San Vicente de Paúl a visitar a mi hijo y no entendía muy bien que pasaba, solo sentía la angustia de una madre. Al poco tiempo salió un hombre del hospital infantil y le dijo ¿qué pasó?, ella salió corriendo hacia él y le dijo: el niño está en código azul, ambos entraron por una puerta corriendo y yo quedé con el corazón en mis manos.
Dos días después estaba saliendo del Hospital de estar en el lactario y veo a la mamá desesperada, me quedó mirando detenidamente y veo al papá del niño, al lado de una urna transparente con el niño adentro, le calculo que tenía 4 años de edad, iba entubado, supongo que para cirugía. Ya su madre tenía el cabello recogido y mientras caminaba miraba a la portería donde estaba su familia que desde la reja le daban la bendición y le sacudían las manos.. Dios los acompañe...
lunes, 31 de octubre de 2022
Un pase al cielo
Hace un año, justo en este mes que hoy se termina, viví los momentos más difíciles con mi hijo después de una cirugía programada que duró más de 6 horas.
El hospital es un campo de batalla por la vida... Cada familia y cada niño da lo mejor para recuperar su salud.
Hay miles de almas que trabajan en horarios difíciles, sacrifican tiempo con su familia, tienen rutinas de vida únicas por la vocación al servicio y cientos de papás, tíos, abuelos preocupados por sus chiquitos.
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Yo he estado en el cielo y mi hijo fue el que me dio el pase para vivir esto. Acá la gente toda es sonriente, es compasiva, es de voluntad y hablan de Dios.
Me gané un pase para estar unos minutos en el pabellón del cielo, mientras mi hijo se recuperaba de una cirugía que duró 6 horas, yo pude sentir la presencia de Dios en la tierra. Él estaba rodeado de ángeles, personas dulces q se preocuparon de todos los detalles para que estuviera bien. Es un milagro de vida. Un guerrero y he entendió de este proceso que hay enseñanzas que debo gritarte al mundo entero: nunca pierdan la fe, cultiven la espiritualidad y la relación con Dios en las batallas más duras Él se encarga de darte paz en tu corazón y fuerzas para levantarte, cuando humanamente sientes debilidad. *Todos sus planes son perfecto*. Aprender a orar es la tarea número uno de la humanidad en el mundo entero.
viernes, 21 de octubre de 2022
Mamá especial
Con permiso de esa mamá que me cambió mi forma de ver la vida, cuento la historia vivida.
Estaba en uno de esos días difíciles en la UCI pediátrica, de esos en los que entras por el pasillo con una sonrisa grande, con el corazón latiendo a mil por visitar a tu hijo y sales con lágrimas en los ojos y el corazón roto.
Me acaban de dar un mal diagnóstico de mi hijo, pues implicaba que se tenía que quedar como mínimo 15 días más hospitalizado, después de llevar 1 mes en UCI, me senté en la fila del lactario a llorar en silencio, pero en este lugar hay seres muy especiales que entienden el dolor de madre y "María" (nombre inventado) me pregunta:¿mamá que te pasó? Yo le conté y ella me dijo unas sabias palabras - Dios nos da a cada una las batalla que somos capaces de soportar- no pierdas las fé, los tiempos son perfectos.
Dentro de mi pensé, está mamá debe llevar poco acá en la UCI y su bebé debe tener algo básico. Igual ella me acompañó a la capilla oramos juntas y luego me dio un abrazo muy fuerte como pasándome su energía.
Al otro día, no podía de la curiosidad y pregunté al personal del hospital que tenía el bebé de esa mamá tan especial . Ellas me sonrieron y me dijeron que llevaba 4 meses con su hija en la UCI, que tenía un trastorno que afecta su desarrollo cerebral y los daños eran irreversibles, que había pasado por varias cirugías y seguían a la espera que reaccionará positivamente.
Ahí entendí que no siempre recibes apoyo de las personas que están mejor que tú, hay seres especiales que a pesar de tener batallas más duras te dan la mano y cambian tu vida.
Ella me transmitió su paz interior y me recordó
que cuando se está con Dios no se siente angustia y que las batallas que vivimos forman nuestro ser para ponerlo al servicio de los demás.
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