domingo, 6 de noviembre de 2022

Historia con puntos suspensivos

Veía de espalda a una mujer joven de máximo 30 años, con una trenza gruesa y muy bien hecha, de contextura mediana, que gritaba al tiempo que movía sus piernas y llamaba desperadadamente por el celular, yo estaba entrando al Hospital San Vicente de Paúl a visitar a mi hijo y no entendía muy bien que pasaba, solo sentía la angustia de una madre. Al poco tiempo salió un hombre del hospital infantil y le dijo ¿qué pasó?, ella salió corriendo hacia él y le dijo: el niño está en código azul, ambos entraron por una puerta corriendo y yo quedé con el corazón en mis manos.

Dos días después estaba saliendo del Hospital de estar en el lactario y veo a la mamá desesperada, me quedó mirando detenidamente y veo al papá del niño, al lado de una urna transparente con el niño adentro, le calculo que tenía 4 años de edad, iba entubado, supongo que para cirugía. Ya su madre tenía el cabello recogido y mientras caminaba miraba a la portería donde estaba su familia que desde la reja le daban la bendición y le sacudían las manos.. Dios los acompañe... 

Cuando el marketing también abraza… alimentarnos no es solo lo que comemos, sino también los mensajes que dejamos entrar.

Cuando el marketing también abraza… pero no debe confundir Confieso que la nueva campaña de Grupo Nutresa, #ElSaborDeCreer, me conmovió. V...